|
Bueno, me alegro que alguien subiera este mensaje puesto que hace exactamente dos años que recibíamos esta fatal noticia.
Ayer pasé (en coche) por La Cabrera y recordé lo sucedido aquella mañana de hace dos años. Muchísima gente. Algunos conocidos, otros no tanto, todos unidos en memoria de un compañero que había encontrado una muerte injusta e innecesaria -si es que es posible concebir justicia y necesidad en la muerte-.
Me quedé con ganas de parar, volver a cruzar ese puente sobre la A-1 y caminar cinco minutos hasta aquel fatídico camino donde una pequeña cruz recuerda esa aciaga jornada. No pude hacerlo, pero al menos dediqué mentalmente cinco minutos a Jaime y también a su familia.
Quiero pensar que la cruz sigue allí y que ningún mal nacido ha profanado su memoria destrozándola...
Yo no le conocía, pero aún por puro egoísmo me pregunto algunas veces si no podía haber sido yo mismo quién se hubiera encontrado ese cable en el camino.
Y despues de dos años, ¿qué ha cambiado?.
Sin duda tenemos lo que nos merecemos. No me malinterpreteis. No merecemos morir tirados en un camino ni dejar a madres, novias o hijos llorando por nosotros.
Nuestros gobernantes se gastan nuestro dinero en hacernos la vida cada vez un poquito más difícil y nosotros agachamos la cabeza y seguimos bregando día a día mientras otros se rien de nosotros en nuestras caras. Hemos dejado de ser ciudadanos para ser vasallos.
¿Es lo que queremos?. Pues entonces, ¿de qué nos quejamos?. Cada uno de nosotros nos buscamos las lentejas sin que nos importe un pimiento el de al lado. Yo pensaba que las cosas no deberían ser así, pero parece que deben ser así. Una lástima, sin duda...
|